México · Programa nacional de reconstrucción patrimonial post-sismo · desde 2017
México tras los sismos de 2017: reconstrucción del patrimonio cultural
Los sismos del 7 y el 19 de septiembre de 2017 dañaron 3.629 inmuebles históricos y zonas arqueológicas en once entidades de México. La respuesta —censo de daños y brigadas del INAH en la emergencia, y luego un Programa Nacional de Reconstrucción con lineamientos específicos para bienes culturales— es el precedente latinoamericano más completo y mejor documentado para una reconstrucción patrimonial tras terremoto, con sus logros y sus fallas.
Aprendizajes
- La fase de emergencia se puede protocolizar: censo de daños, brigadas de evaluación, apuntalamientos y retiro de escombros con criterio de rescate de piezas quedaron documentados en una memoria oficial del primer año, con fichas y triage replicables.
- Unas reglas de operación escritas hacen gobernable la reconstrucción: los lineamientos definieron qué bienes eran elegibles, pusieron al INAH/INBAL como supervisores técnicos, distinguieron restauración, rehabilitación y mantenimiento, y canalizaron subsidios federales a inmuebles no federales con participación de las comunidades poseedoras.
- El patrimonio se insertó en un programa nacional multisectorial (vivienda, educación, salud y cultura bajo una Comisión Intersecretarial), con priorización de los municipios de mayor marginación, en vez de tratarse como programa aislado.
- Los plazos reales son largos: aun con programa nacional dedicado, restaurar unos 2.300 monumentos a cargo del INAH tomó más de seis años hasta el 96 % de avance reportado en 2024.
Críticas documentadas
- Gerardo Ochoa Sandy (Letras Libres, 2022) calculaba a cinco años del 19-S un avance de 60-68 % con conclusión proyectada hacia 2029, y señalaba como causas la lentitud de dos administraciones, la desaparición del Fonden y los recortes presupuestales.
- El mismo Ochoa Sandy (Letras Libres) documentó restauraciones sin supervisión técnica en Xochimilco y Milpa Alta con materiales incompatibles —cemento y concreto— que alteraron diseños originales: el financiamiento sin supervisión en obra daña lo que pretende salvar.
- Sánchez Calvillo, Alonso Guzmán y López Núñez (Revista Vivienda y Comunidades Sustentables, 2021) muestran que en Jojutla la vivienda de adobe fue estigmatizada y demolida masivamente, a menudo sin evaluación técnica, y sustituida por concreto y block: la reconstrucción arrasó patrimonio vernáculo que había sobrevivido.
- La cifra oficial de cierre (96 % en 2024) es autoinformada por el INAH y no fue reconciliada en este proyecto con las estimaciones críticas independientes; se registra como confianza moderada.
Aplicabilidad a La Guaira
Es el precedente más transferible a La Guaira tras el doblete del 24 de junio de 2026: mismo tipo de patrimonio (templos y casas de tierra y mampostería en manos de comunidades con pocos recursos) y misma necesidad de pasar de la emergencia a reglas de operación. La Guaira debería copiar la secuencia mexicana —censo y triage patrimonial primero, lineamientos con supervisor técnico y comunidades poseedoras después— y evitar sus dos fallas documentadas: obra sin supervisión con materiales incompatibles y demolición del adobe sin evaluación técnica. La advertencia de plazos también aplica: seis años o más es el horizonte realista, y conviene decirlo desde el principio.
Qué pasó
Los sismos del 7 y el 19 de septiembre de 2017 dañaron 3.629 inmuebles históricos y zonas arqueológicas en once entidades de México; 2.340 quedaron a cargo del INAH (SRC-354). Por escala, clima institucional y tipo de patrimonio —templos y casas de comunidades con pocos recursos—, es el precedente latinoamericano más comparable al problema que el sismo de 2026 abre en el litoral venezolano.
La maquinaria
La respuesta mexicana dejó dos piezas documentales de primer orden. La primera es la memoria oficial del primer año de emergencia: censo de daños, brigadas de evaluación del INAH, apuntalamientos, retiro de escombros con criterio de rescate de piezas, seguros y primeros proyectos de restauración, con protocolos de triage, fichas de daño y coordinación federal-eclesiástica-comunitaria (SRC-363). La segunda es normativa: el Programa Nacional de Reconstrucción articuló vivienda, educación, salud y cultura bajo una Comisión Intersecretarial, con enfoque declarado de derechos humanos y priorización de los municipios de mayor marginación (SRC-359); y sus lineamientos específicos de cultura definieron los bienes elegibles, pusieron al INAH y al INBAL como supervisores técnicos, distinguieron restauración, rehabilitación y mantenimiento, y canalizaron subsidios federales a inmuebles no federales —en su mayoría templos de comunidades pobres— con participación de las comunidades poseedoras (SRC-358).
Resultados y crítica
El boletín oficial de cierre reporta 96 % de avance a febrero de 2024, más de 10 mil millones de pesos invertidos y unos 39.000 empleos generados (SRC-354). Aun aceptando la cifra oficial, la lección de plazos es dura: restaurar unos 2.300 monumentos con un programa nacional dedicado tomó más de seis años (SRC-354).
La contracara está documentada. Gerardo Ochoa Sandy (Letras Libres, septiembre de 2022) calculaba a cinco años un avance de 60-68 % con conclusión proyectada hacia 2029, y resumía las causas: “A la lentitud de la administración saliente y a la lentitud e ineficiencia de la actual se adicionaron la desaparición del Fondo de Desastres Naturales, los recortes presupuestales” (SRC-357). El mismo texto documenta restauraciones sin supervisión en Xochimilco y Milpa Alta donde “se han utilizado materiales incompatibles con los empleados para su edificación, como el cemento y el concreto” (SRC-357).
La advertencia más grave para una ciudad de tierra viene de Jojutla, Morelos: Sánchez Calvillo, Alonso Guzmán y López Núñez muestran cómo, tras el 19-S, la vivienda de adobe fue estigmatizada y demolida masivamente —a menudo sin evaluación técnica— y sustituida por concreto y block, perdiéndose tejido urbano tradicional y calidad térmica; la vulnerabilidad, argumentan, no era intrínseca al adobe sino producto de la falta de mantenimiento y de modificaciones inadecuadas, y la salida era el refuerzo de las técnicas tradicionales mejoradas (SRC-368).
Lección para La Guaira
La secuencia importa tanto como el dinero: primero censo y triage patrimonial con fichas (el modelo de SRC-363), después reglas de operación con supervisor técnico obligatorio y comunidades poseedoras dentro del esquema (SRC-358). Y dos vetos aprendidos de las fallas mexicanas: ninguna demolición de estructuras de tierra sin evaluación técnica previa (SRC-368) y ninguna obra sin supervisión patrimonial en sitio (SRC-357).
Fuentes
- SRC-354 — Al 96 por ciento, la reconstrucción del patrimonio cultural afectado por los sismos de 2017 (boletín INAH)
- SRC-357 — La restauración del patrimonio histórico dañado en los sismos de 2017 está lejos de terminar
- SRC-358 — Lineamientos Específicos del Programa Nacional de Reconstrucción para la restauración, rehabilitación, conservación y mantenimiento de bienes culturales afectados por los sismos de septiembre de 2017 y febrero de 2018 (ejercicio fiscal 2019)
- SRC-359 — Lineamientos Generales del Programa Nacional de Reconstrucción (DOF 26-03-2019)
- SRC-363 — Sismos y patrimonio cultural. Testimonios, enseñanza y desafíos, 2017 y 2018
- SRC-368 — Vulnerabilidad sísmica y la pérdida de la vivienda de adobe en Jojutla, Morelos, México, tras los sismos de 2017